JUAN GODOY,CRONISTA DEL EXILIO


El regalo del Exilio…

de Juan Godoy, el Lunes, 13 de junio de 2011

Comprador de botellas y accionista

(El regalo del

exilio es el Alzheimer para los padres de los retornados.)

De  Juan Godoy

Vladimir Aguerro,

viejo retornado del exilio, vivió sus años en Moscú, Suecia y Viena. Volvió a

Chile para siempre y, si la suerte lo acompañaba, se transformaría en un

ideológico de su partido político ya completamente dividido.

En Chile no lo

pescaron ni en bajada. Muy regio, decían algunos, muy burgués el huevón, decían

otros, muy carepalo, decían las juventudes, muy paco, decían los vecinos.

Solo y triste no

se dio por vencido.

En la casa de su

madre, construyó un taller para hacer vasos y también construyó un carretón de

mano.

Vladimir, antes

del exilio,miembro del comité central

del Partido Comunista, después del exilio, un huevón muy acuicao.

En la calle

Cóndor, se le conocía como el Lenin de la junta de vecino. No se arrepentía de

haber vuelto.

Chile era su

mejor casa.

En Moscú es otra

la onda, en Suecia, para qué decir: en Viena… hay que ir con un casco a las

reuniones.

Su vieja, ya con

algo de 85 años no lo reconocía…

El regalo del

exilio es el Alzheimer para los padres de los retornados.

Una tarde,

mientras Vladimir preparaba algunas botellas para transformarlas en vasos,

entró su vieja al taller.

“Me voy de

este hotel porque haces mucho ruido y tu comida es mala”, le dijo.

Para Vladimir no

había dramas.

“Ya, señora,

espere sentada en el living que le preparo la cuenta…” le respondía.

Su madre iba al

living y esperaba largas horas.

Vladimir

terminaba su trabajo e iba a buscar a su madre al living.

“Hola

mamita, linda, peshocha mía, tai bonita poh, parecí estrella de cine,

mamita…”

“Conoces a

mi hijo, el Vladimir?”, preguntaba ella.

Ahora Vladimir

dejaba escapar unas lágrimas de exiliado porque, sepan señores, que las

lágrimas de un chileno en chile tienen otro sabor, eso dijo, Vladimir.

Su vieja, su

linda y adorada vieja que lo había protegido tanto cuando los animales de la

junta militar lo buscaban para darle el bajo.

Su baño de la

casa estuvo clausurado porque los DINA destruyeron hasta la taza del water en

busca de documentaciones del PC.

Felizmente el

Vladimir había escapado.

La vicaría le

salvó la vida.

Su vieja nunca

quiso salir en exilio.

Pinochet deseaba

verla ahorcada en un farol de la plaza de armas; el chacal nunca se la pudo con

las mujeres.

Ahora Vladimir

había regresado. Era, según ella un hombre libre.

“Mamita, soy

libre según tu punto de vista”, respondía Vladimir, y la sacaba a pasear

por el centro de la ciudad.

El tiempo pasó y

el partido lo dejó solo.

Vladimir no era

el mismo comunista de antes.

Vladimir era

rebelde,

Vladimir no

obedece,

Vladimir llegó

aweonao del exilio,

Vladimir debes

dedicarte a comprar botellas, le dijeron los viejos regresados de Berlín y de

Suiza.

Vladimir obedeció.

El taller daba trabajo a tres personas. Las

botellas vacías que habían en su casa eran casi 5 mil. En otra casa de su

madre, llegó a tener 45 mil botellas. Era un genio, el Vladimir.

Con su negocio

llenó la patria de vasos.

Ahora era un,

señor Vladimir.

Tenía acciones hasta

en la Telefónica Internacional Holding Limitada, y no se daba aires de

accionista.

Una noche lo

llamó un encargado político del partido.

Deseaba que

Vladimir se integrara a una célula y con una parte de su dinero pudiera

financiar algunos funcionarios del partido.

Vladimir aceptó.

En la célula del

partido encontró refugiados de Europa. El encargado político era un hombre sin

historia en el partido. Un ex socialista reclutado en exilio.

Era un bastardo,

decían, algunos.

El PS no se

exilia en el Partido Comunista.

Los más fieles

del exilio, los de la izquierda cristiana y del Mapu, esos gallos si que eran

carepalo… preferían la muerte antes que caer en materialismo histórico o en

empanadas y vino tinto.

Los del MIR,  infiltrados hasta los mismos cocos, soñaban

con Angola, soñaban con Cuba, soñaban con la revolución que el Che no pudo

seguir porque, bueno, los hocicones dicen que el Partido Comunista

Internacional y el mismo Fidel, se lo pitiaron…, cuentos de la reacción,

obvio, porque eso me lo dijo, el hijo del che, Camilo Guevara, cuentos de la

reacción, chico, porque mi padre era comunista, bueno, chico, revolucionario

comunista, chico, para que se comprenda, el comandante solitario, chico, porque

mi compañero padre, chico, ese es el chiste, se fue a Bolivia para no pagar las

cargas familiares a mi vieja, chico, es un chiste porque, bueno, nos reímos de

todo, y hasta de mi padre, el che.

Y Vladimir,

entregó parte de sus acciones al PC…, entregó algo que lo había condenado de

burgués sin haberlo sido… y, luego, sin decir nada se retiró de su partido

porque, que todos lo sepan, el no militaba en partidos con acciones  en la Telefónica Internacional Holding

Limitada.

Esa es la

historia del Vladimir.

Su madre murió y

con la venta de las dos casas  se fue de

Santiago y abrió una escuelita en el sur de Chile.

Vladimir  financia las profesoras haciendo vasos de

botellas vacias y comprando o vendiendo acciones de la teléfonica.
www.godoy-art.de
Biografía y obras del autor
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Una respuesta to “JUAN GODOY,CRONISTA DEL EXILIO”

  1. .. como todo lo que escribes ..buenicimooooo…. esto si me gusto ..

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