Archivo para junio, 2011

5to CICLO DE CURSOS DE CAPACITACIÓN VIRTUAL “GÉNERO Y MASCULINIDADES”

Posted in Reflexiones de la contingencia with tags on 29 de junio de 2011 by Antropologia y Memoria En el Espacio Virtual

Curso de Capacitación en Masculinidades

5to CICLO DE CURSOS DE CAPACITACIÓN VIRTUAL

“GÉNERO Y MASCULINIDADES”

“Formando Facilitadores/as para el Trabajo con Hombres en la Prevención de las Violencias de Género”.

Auspician: Organización Multidisciplinaria Latinoamericana de Estudios de Masculinidades (OMLEM) y Asociación Civil “Pablo Besson”

Curso dirigido a:

Hombres y Mujeres sensibilizados con el trabajo y conocimiento de las relaciones sociales entre hombres y mujeres, interesados/as en contribuir al mejoramiento de las relaciones genéricas y que requieran conocimientos sobre las masculinidades para la facilitación del trabajo en el tema, su vida social o individual.

Curso de Capacitación:

Duración: 12 semanas
Inicio: 22 de Agosto 2011
Costos de Curso:Residentes en el extranjero: U$S 150: Ciento Cincuenta Dólares (tres cuotas de 50 U$S)

Residentes en Argentina: $450 pesos (tres cuotas de Ciento Cincuenta Pesos)

Los/as participantes de Latinoamérica y el Caribe cuentan con becas de reducción de costos

Temáticas de CursoI-MÓDULO 

Teoría y práctica feminista

– Historia del movimiento feminista

– Los feminismos

– Proyección en la sociedad contemporánea

– Feminismo en América Latina

Masculinidades: Aportes teóricos fundamentales.

– Por que surgen los estudios de los hombres

– Lo femenino y lo masculino

– Género

– Patriarcado

– Construcción de las Masculinidades

– Macho y machismo

– Tipologías de las masculinidades

– Masculinidades performativas

– El legado de las masculinidades

Las nuevas masculinidades.

– El significado de ser hombre en el mundo contemporáneo

– La polémica masculina en el ámbito Público y Privado

– Los medios de comunicación y las construcciones genéricas

– “Status Quo” de las masculinidades

– La Metrosexualidad y sus manifestaciones sociales

– ¡Nuevas formas de ser hombres es posible!

II-MÓDULO

Sexualidades masculinas.

– Noción del Cuerpo

– Salud masculina .Datos y percepciones

– Sexualidad Masculina

– Opciones Sexuales

Masculinidades y Poder.

– La paradoja del Poder

– El Poder Masculino

– Manifestaciones de Poder

 Socialización masculina.

– Ciclos vitales y masculinidad

– Infancia, adolescencia, adultez y vejez

– La cuestión intergeneracional

III-MÓDULO 

Tiempos y espacios masculinos.

– El tiempo como estructura de control masculina

– Tiempo dentro de la concepción de la Masculinidad Hegemónica

– Hacia una equidad en tiempos y espacios

Lenguaje, medios de comunicación y sexismos.

– El valor de las palabras

– Imágenes y palabras en los medios

– Sexismos invisibilidades y violencias.

-Violencia de género y noticias.

Masculinidades y Migración.

– Significado de la migración

– Los vínculos de los hombres con los procesos migratorios

– Trastornos psicosociales en el hombre inmigrado

– La construcción de estereotipos masculinos en el hombre inmigrado

– Recomendaciones para el trabajo

– Herramientas para la facilitación del trabajo con hombres

-ACTIVIDAD DE CIERRE

Horarios: Los tiempos de cada participante pueden ser manejados con su disponibilidad  horaria, siempre y cuando cumplan con los objetivos de la actividad y las fechas programadas.

Formato: Plataforma Online

Envíos de inscripción: Hasta el 19 agosto 2011

Ficha de Inscripción: (Descargar…)

Formas de Pago: (Descargar…)

(Los datos de inscripción deben ser enviados a nuestro mails de contacto junto al comprobante de pago escaneado para hacer efectiva su participación).

CAPACITADOR:

Lic. Raydel Romero Cabo (Historiador e Investigador Social). Especialista en Masculinidades. Miembro del equipo Multidisciplinario de Atención al Victimario y Profesor del área de Capacitación en Género y Masculinidades en la Asociación Civil “Pablo Besson” Centro de Desarrollo e Información Social. Buenos Aires, Argentina. Coordinador General de la Organización Multidisciplinaria Latinoamericana de Estudios de Masculinidades (OMLEM).

PRESENTACIÓN:

El 5to Ciclo de Curso en “Género y Masculinidades, Formando Facilitadores/as del Trabajo con Hombres en la Prevención de las Violencias de Género”, retoma las experiencias de los cursos de capacitación a facilitadores/as en el trabajo con hombres y las masculinidades, que hemos venido dictando en la plataforma virtual de nuestra institución, en los cuales han participado profesionales hombres y mujeres, pertenecientes a reconocidas instituciones universitarias, gubernamentales, no gubernamentales y de áreas del trabajo social. Donde utilizando los medios de la comunicación englobamos a toda la América y España, con el noble propósito de formar redes destinadas a la capacitación e información en temas tan importante como la construcción de las masculinidades y sus relaciones inter e intragenéricas.

Esta procura ser una actividad que utilizando los avances de la tecnología y los medios de comunicación para acortar las distancias entre los seres humanos, pretende crear un espacio de encuentro para debatir y abordar como eje principal, desde el punto de vista de la teoría de Género, los estudios de Masculinidades y sus debates actuales, los cuales han obedecido a un proceso histórico social basado en la atribución de cualidades y funciones a los seres humanos a partir de la apariencia externa de su órganos reproductores. Una diferenciación que creó los pilares futuros de las desigualdades sociales, en base a un condicionante genérico.  La masculinidad  ha dejado  de ser algo complementario al estudio de las mujeres, para desarrollarse  como un proceso integral que pretende aportar elementos para entender las ambigüedades en las relaciones de género y a los hombres como sujetos particulares.

Un llamado oportuno a la integración de hombres y mujeres, Instituciones, Grupos y Organizaciones Gubernamentales y no Gubernamentales, para trabajar con hombres, mujeres, jóvenes y niños/as como protagonista de los cambios en nuestras sociedades, a fin de comprender las realidades específicas de sus vidas y la prevención de las situaciones de riesgos y las violencias.

Objetivos Generales:

Propiciar mediante estos espacios de intercambio multidisciplinarios, al desarrollo social sostenible de hombres, mujeres, jóvenes y niños/as y contribuir a una educación ciudadana mediante el conocimiento de herramientas metodológicas y prácticas para el trabajo en torno al comportamiento y construcción de las masculinidades, y sus relaciones inter e intragenéricas.

Objetivos Específicos

.  Develar las construcciones de género, que legitiman las desigualdades de poder en las relaciones cotidianas de hombres, mujeres, jóvenes y niños/as.

.Compartir elementos conceptuales básicos de las violencias, los escenarios donde se ejercen y las formas de prevenirlas.

.Propiciar acciones de continuidad de la experiencia de Curso orientadas, al reconocimiento en la articulación y referencia al tratamiento preventivo de las violencias de género en las prácticas comunitarias.

PLAN DE ESTUDIO:

El curso consta de tres módulos específicos, 12 temas lectivos, una evaluación de comprobación al finalizar cada tema, y un foro de debate al término de cada módulo, junto a una actividad de cierre final de curso.

Las clases se realizaran semanales, con el contenido y el tema propuesto por los/as profesores/as, las cuales deben ser cumplidas por los/as participantes en el transcurso de la semana, donde se expondrán contenidos temáticos sobre el abordaje teórico y metodológico los cuales estarán en línea semanalmente correspondiendo al tema.

Cada módulo estará acompañado por un foro para la interacción de los/as participantes, para polemizar sobre diversos aspectos llevados al aula virtual. El sistema de evaluación se hará  semanalmente, cuyos trabajos deberán ser subidos a la plataforma en los tiempos propuestos por los/as profesores/as.

Dentro de las 12 semanas de duración del curso los/as estudiantes deberán manejar sus tiempos, como mejor dispongan siempre y cuando participen en todas las actividades del curso, donde se pueda evidenciar la lectura y análisis de los contenidos.

CERTIFICACIÓN DE ACTIVIDAD

El certificado de participación será otorgado bajo los siguientes requisitos de regularidad: Una vez finalizado el curso, haber cumplido con las actividades obligatorias en los tiempos estimados, como evaluaciones de comprobación de lecturas, foros y entrega de trabajo final de curso, y haber realizado los pagos pertinentes.

Los envíos de Diplomas y Resultado de Evaluación se realizaran de forma virtual, a sus mails personales en formatos de seguridad PDF, con las firmas de los/as coordinadores/as de la actividad. El motivo de no hacerlo por las vías tradicionales de correos postales, es el haber presentado problemas en actividades anteriores en el extravío de documentaciones enviadas. Por tal motivo la coordinación decidió no tercerizar nuestras responsabilidades y hacerlo por estas vías más seguras y rápidas, de igual forma esta modalidad de envío se ajusta a los parámetros internacionales de las regulaciones medioambientales.

SISTEMA DE EVALUACIÓN:

El sistema de calificación es en base a: 6 mal, 7 regular, 8 bien, 9 muy bien, 10 excelente.

La duración se mide por la cantidad de módulos (cada módulo un mes). La carga horaria se mide a partir del criterio de: 1 módulo 30hs, lo que nos da 7,5 hs. por unidad y 1 hora por día. Esto quiere decir que los/as alumnos/as debieron invertir 30 horas por mes (en la que se suman la lectura de los materiales, la participación en los foros y la elaboración de los trabajos de evaluación) para obtener el mejor rendimiento en el aprendizaje.

Metodología:

Modalidad Virtual. Conferencia – Taller. Trabajo y reflexión grupal, y Video Debates.

–          Exposiciones teóricas

–          Espacios de reflexión

–          Foro de intercambios

–          Video debates

–          Talleres de participación

Contactos: cursomasculinidades@gmail.com

                  informes@omlem.com.ar

Teléfonos: (0054)- 1135252500

El habla cotidiana en la Argentina de ayer

Posted in desde allá..., TODAS LAS VOCES TODAS.... with tags , , , , , , , on 28 de junio de 2011 by Antropologia y Memoria En el Espacio Virtual

El habla cotidiana en la Argentina de ayer

de Imágenes y sonidos del ayer

21 de enero de 2011

El universo de la cultura en la década del 50 magistralmente contado por Ernesto Goldar Del libro de Ernesto Goldar “Buenos Aires: vida cotidiana en la década del 50”, reproducimos el Capítulo VIII: El lenguaje Capítulo VIII: El lenguaje Para la época en que escribimos este punto –invierno de 1978- es posible registrar unas cuantas expresiones en el lenguaje de Buenos Aires que usaron con naturalidad los porteños de la década de los cincuenta y que han dejado de decirse. Se trata de un dialecto que pasó, aunque es posible que algunos argentinos, fijados culturalmente en esos años, busquen todavía en esas representaciones maneras de comunicarse en el presente. Dejamos a la astucia filológica la valoración de esas frases, nacidas de programas radiales, de las aventuras de amor y del sexo, de la amistad, el ajetreo político, el barrio, la prensa, la moda, el comercio, la tecnología, el delito y la metafísica de la vida cotidiana. Esas palabras, ese idioma pasajero y no escrito es, por lo general, “una viciosa turbamulta de sinónimos” –como dijo Borges (Jorge Luis Borges, José E. Clemente, El lenguaje de Buenos Aires)- surgido de una atmósfera histórica típica y de la connotación diferenciada, irónica, agresiva o cariñosa, que se da a determinadas palabras, generando formas singulares en el diálogo verbal de Buenos Aires. Veamos algunos ejemplos: Tratándose de problemas culturales, los porteños están de acuerdo con que la gente cuando dispone de medios manda los chicos al “colegio pago” (ahora se dice privado), ya que es necesario para no ser un “atrasado”, “estar en la pomada”. Por radiofonía, un personaje interpretado por Mario Fortuna, el Ñato Desiderio, asegura que para progresar hay que ser “curto”, instigando a los iletrados a que “agarren lo libro que no muerden” y “lo tomo que no dentellan”. Para no rezagarse hay que ir al cine a ver una “cinta” de algún “cinematografista” sobre el argumento del “consagrado” escritor Manuel A. Meaños y con la participación del “cotizado galán” Jorge Salcedo. En el cine (ya no se dice “biógrafo”) también puede verse el “noticiario” y, en algunos, como el Novedades, de la calle Florida, un programa de “actualidades”. Quienes quieren situarse en el porvenir leen “historietas de futuro”, “fantaciencia” o de “ficción científica”, pues para ser “moderno” deben “amenizarse” las reuniones con “cosas futuristas” y escuchar música “de ahora” por el “afiatado” conjunto de Vieri Findanzini. Hay que ver “cuadros libres” (teatros independientes) y hacer “pan francés” cuando el espectáculo tarda en comenzar. Se sabe que los “jóvenes modernos” han asumido el “compromiso” existencialista con la sociedad, según las enseñanzas del “nunca bien ponderado” Jean Paul Sartre, pero aquello que más inquieta de “la juventud de hoy” es el “bamboleo” frenético del rock, exceso que requiere “mesura”. Además de las miraditas, gestos y mejilla a mejilla de los boleros, el amor tiene su lenguaje propio. Todo lo relativo a romances y consecuencias es posible llamarlo cuestión o problema “de polleras”, como si los hombres nada tuvieran que ver en la aventura. Las “pibas” deben cuidarse de los “tiburones”, que atacan a cuanta mujer se les pone a diente, pues lo correcto es que el “pretendiente”, considerando el “gracejo”, la belleza y sobre todo el “no sé qué” de la piba, resuelva “declararse” para “formalizar” el noviazgo. Las cosas pueden marchar “viento en popa” cuando él es un “encanto de hombre” con “modales” que “ni una niña”, y no un “petiso mal hecho”. La declaración de amor es bien simple; él debe preguntar: “¿te querés meter conmigo?, y si ella acepta, están “metidos”. Los jóvenes deben cuidar, por su parte, que ella no sea una “mosquita muerta”, de las que simulan pudor y más de una vez se las ha visto “chapar” en el cine. Al desarreglo del sexo incitan las “bombas” (chicas de muy lindo cuerpo), los “bombones”, los “budines” o “budinazos”, especialmente las “buenas mozas”, “coquetas” y de “cascos” (por cascos ligeros o casquivanas). Son “churros” (acepción que se aplica también a los hombres) las chicas “despampanantes”, las “cintura de avispa” a lo Divito y las “vamps” tipo Marylin y B.B., por tener “it”, “oomph” o “sex-appeal”, según anuncia la terminología holliwoodense. El terror de las señoras casadas son las “mujeres de vida airada”, las “vampiresas”, “bataclanas” y “rubias oxigenadas” que habitan la zona del centro y pueden hacerle perder la cabeza al marido. En la vida sexual prohibida se habla de “tirarse con” (por acostarse) en una “amueblada”, “mueble” o “clandestino”, y tratándose de quien pasó los treinta y burló el asedio doméstico, se conoce como “tirar la chancleta” a la esporádica liberación de las contenciones sexuales. El que desea mayor regularidad puede ponerle departamento a una “querida” (por amante). El espacio del sexo se pone tenso cuando se desliza la historia de una chica que comenzó dejándose “tocar” (permitir llegar las manos del novio a zonas erógenas) y quedó de “encargue” o “gruesa”. Una palabra peyorativa para una mujer es llamarla “yegua”, y es sórdido echar a rodar el rumor de que está “cosida”, procedimiento que se usa para borrar rastros de relaciones sexuales prematrimoniales. Lo que está de moda es el “esplendor” de la moda; las prendas son de “gran boga” o “en boga”, particularmente si se refiere a tonos y colores, ya que el “grito de la moda” es “la sensación de París”, con sus incitantes “sugestiones” de ropa “del momento” y “actual”. No sólo el “indumento” se atiene al “lujo”, también corresponde que sean “lujosos” los muebles “contemporáneos” y “lujosos” los departamentos de la calle Santa Fe y “lujosos” los automóviles. El “furor” de lo que se usa confiere “cachet”, que proporciona a quien lo exhibe detalles de buen gusto, sofisticación y elegancia. Es decir, el ser “chic”. Para andar “paquete” hay que tener “ropero” de ropa buena y variada, pues si un señor quiere “emperifollarse” (arreglarse mucho) debe disponer de plata en la “cartera” (por billetera). Además, es imprescindible el bronceado “aristocrático” y en el “cabello” una buena “peinada”, pues por llevarlo corto puede quedar como “pelo de carpincho”. Un “paquetón” no usa “jopo”, como los tangueros del barrio. No es necesario que sea un “maniquí vivant” (por lo elegante y distinguido), pudiendo permitirse cierto “negligé” o “sans façon” en la manera de vestir. En invierno se puede poner “tricota” y “echarpe”, y su esposa, si quiere estar “llamativa” tendrá que acostumbrarse a visitar alguna de esas nuevas casas llamadas “boutiques”. En todo momento hay que preservar el “coturno” (indumentaria distintiva de categoría social). Para agresiones verbales el porteño es experto. Quizá tenga afecto por su compañero de trabajo o el amigo del café, pero al llamarlo lo despersonaliza, lo destruye como ser humano: “¡Che, coso!”, que suena a cosa. De las palabras puede pasar a los hechos, cuando advierte a quien lo está cansando que le va a “llenar la cara de dedos” (“te enyeno la cara de…”), aunque no es válido pelearse con los que están en inferioridad de condiciones: los “chicatos”, los “quatrochi” o “cuatro ojos”, como se señala para burlarse a los cortos de vista que usan lentes. Al considerado pusilánime le gritan: “¡Muerto de frío!” y “¡Perro de agua”!, al embrollado, “cartón”, al lento “bólido” por el personaje de Patoruzú, y al atolondrado, y por extensión a cualquiera que no aparente o realice exactamente aquello que al agresor verbal se le ocurra, se le dice “tarado”, el insulto más representativo de la década. Una combinación ingeniosa de tarado y estúpido es “tarúpido”, deleitándose todavía en zaherir con “zanahoria”, un grosero cotejo que viene de tiempo atrás, equivalente a tonto. Para humillar se estila la pregunta: “pero vos ¿a quién le ganaste?” o “¿de qué barrio sos que Castillo no te nombra?” en referencia a la canción Cien barrios porteños; si está vestido con un detalle heterodoxo (por ejemplo, vaqueros) corresponde que en la esquina los muchachos griten “¿de qué te disfrazaste?”, en remisión a los excesos permitidos sólo para carnaval. También se interroga irónicamente “¿de qué la vas?”, a alguien que se supone excedido de las normas convencionales. La subestimación por el adversario: “¡pobre de ellos…!” es una frase agresiva que el presidente Perón no desestimó usar. Del reputado infeliz se observa que es “un cacho e’carne”, un “bolsón”; si es aburrido, una “lata” (que ahora se dice plomo); a una situación irreal, falsa, se la connota de “papel pintado”, y a quien está confundido o postula ideas incompatibles con la sobriedad se asegura que tiene “un corso a contramano en la cabeza”. Pero donde la réplica duele, y evidencia el esfuerzo que hace el porteño de los cincuenta por mantenerse separado de los otros, es cuando alguien, queriendo intimar, lo tutea sin su consentimiento. Entonces puede recibir esta contrapregunta, que se hace con la vista baja, alejada del interlocutor: “Dígamé ¿desde cuándo somos parientes?”. Son arquetipos de la vida cotidiana el “rico tipo”, una suerte de “Vivanco” a quien hay que desconfiarle; el “secante”, temible por lo cargoso; el “boletero”, que vende “boletos” (mentiras), el “cara de ángel”, un ser inocente, ingenuo, como el personaje pequeño y anteojudo que sale en Patoruzú y “el cráneo” (al que a veces se lo toma en sorna), apodo que deviene del programa radial cómico La craneoteca de los genios. Al prototipo, en cambio, cuando se destaca por alguna forma de sabiduría, también se le dice con reverencia “lumbrera”, “eminencia” y “bocho”. Abunda el calificativo de “colifato”, “caso de chaleco” y las preguntas sobre si “se le aflojó un tornillo” o si “está Meshíguene” al que adolece fama de loco o la simula; “repulsivo” al inaguantable, “angurriento” al acaparador y egoísta, y “escorchón” se llama al molesto. Es una “figurita repetida” quien ya no engaña a nadie, un “piojo resucitado” quien tiene aires de grandeza y olvidó su pasado indígena; “viento en contra” el que se opone por oponerse, “carrero” (en una ciudad donde todavía hay tracción a sangre) el que no oculta boca y modales rústicos, “cascarrabias” al malhumorado, “mocoso” o “mocosa” al chiquilín impertinente, y “muchachón” el joven maleducado, a quien no se vacila en “sacar carpiendo”, o en su caso, llamar a la policía para que actúe “sin ningún tipo de contemplaciones”. Quien es “habitual” al estaño y la da al “drogui”, es un borracho “empedernido”; por su parte, un tipo generoso es un “tigre”, y una mujer hábil, que se las rebusca, será una “pantera”. Para retratar un “niño bien” se usa “petitero”, “fifí”, “pituco” y “cajetilla”, vocablos que también se aceptan para designar lugares exclusivos y refinados. Cuando hay que demostrar admiración o nobleza en las cosas que se ofrecen, se estila ponderar que el chalet, departamento o mueble que está en venta es sencillamente “regio”, calificativo que se extiende a una chica vestida de novia (“¡está regia!”), a una puesta de sol (“¡qué regio!”), al agua de la pileta, a una película y a los equilibristas alemanes: “estuvieron regios”. También se emplea para consentir: por está bien, sí, por supuesto, claro, se dice “regio” y en igual medida “lógico”. Un piso, una casa, un artefacto del hogar o un niño, adquieren vehemencia cuando se los dilata con “soberbio”, “fantástico” (“lo más fantástico que hay”) y “divino” (“más divino imposible”). Un vecino que no molesta es “un pedazo de pan”, un señor criterioso que acierta a la polla del fútbol tiene “ojo clínico”. Ana Lasalle es “una exquisita actriz”, una oficina en Corrientes y Suipacha es un “escritorio central” y determinado barrio de Mar del Plata será óptimo para alquiler porque se lo valúa como “el lugar más romántico”. Cuando un científico, preferentemente médico, conmueve con algún descubrimiento, los porteños dictaminan que el sabio es un “portento”: ahora, tratándose de obras de arte, corresponde exclamar entre suspiros: “¡Qué profundo!”, “muy profundo” o “¡qué profundidad!”. Si un asunto es de solución difícil se exclama “¡a la perinola!” y para denotar peligro o cuidado, “¡a la pelotita!”, expresiones tomadas de un personaje de La Revista Dislocada que imita a un vendedor callejero. “Macanudo” viene de antes, y se sigue utilizando por “de acuerdo”; “tamaño baño” (medida mayor ofrecida por Jabón Palmolive) vale para indicar algo grande, que tratándose de una pelea puede degenerar en “un lío de la Madona”. Para finalizar con las expresiones admirativas, convengamos que nadie duda de que los Globe Trotters son “fenomenales” y que Fangio ganó “en gran forma” y sin hacer “escombro”, por aspavientos. Cuando una discusión se anima demasiado y alguien se pone terco y hace hincapié en cuestiones secundarias, se lo para con: “Mirá, ponele hache (“o llamálo hache”) pero no lo negués”, y si la noticia que se le va a dar es de tal contundencia informativa que puede desmoronarlo se previene: “¡Caete!”, por “agarrate fuerte que te vas a caer”. La realidad política genera un lenguaje abundoso que impregna la vida diaria. Hay quienes hacen política sin quererlo. Por ejemplo, si usan, ya entrados los cincuenta, “Unión Telefónica” (U.T.), la denominación antigua y no Teléfonos del Estado (T.E.), es un hecho político pues se olvidan de los teléfonos nacionalizados, acontecimiento al que el peronismo da una relevancia cardinal. En el país -1950- hay 17.180.000 “almas” (por habitantes) que se dividen en grupos antagónicos. Los opositores al gobierno son los “contreras”, que se agrupan en una nominación genérica, “la contra”. Según el oficialismo, estos señores son “oligarcas” (aunque sean obreros ferroviarios), “vendepatrias”, “chupacirios” (desde la crisis con la Iglesia) y “saboteadores”, cuya ocupación es pulular “rumores” y fabricar, cuando menos una vez por semana, un “complot”. Algunos tienen la desgracia de ser “sindicados” de comunistas, especie destinada a “catequizar” desprevenidos. El partido oficial, que tiene el apoyo de los “descamisados”, “los grasas” y de todos “los compañeros y compañeras”, confiesa que “hay Perón para rato” y llama al pueblo a congregarse en “las unidades básicas” donde se escuchará una “clase magistral” que el Presidente dará en el “comando estratégico”. La oposición, por su parte, piensa que los oficialistas son todos “acomodados” que hacen “demagogia” y apelando a la etnografía y a la demagogia observan que el oficialismo está compuesto por “negros” y “pajueranos”. A los que llegan del interior se les dice “cabecitas negras”, y una de las representaciones que genera más gracia en los círculos opositores es llamarlos “veinte y veinte”, dado sus hábitos de tomar un vaso de vino (cuesta 20 centavos) acompañándose con un disco de su cantor favorito, Antonio Tormo, que en la Wurlitzer cuesta otros veinte. Los acontecimientos de 1955 ponen de moda “gorila”, palabra tomada de La Revista Dislocada; al gobierno anterior se lo designa “régimen depuesto” y a sus partidarios, “adictos al tirano prófugo”. En este período se advierte una nueva jerga política, donde cualquier hecho es pasible de una “comisión investigadora”, o de una “mesa redonda”, siempre que no suceda “ni un minuto antes ni un minuto después”. Con el frondizismo desde 1958, el lenguaje se modifica, ahora es “desarrollo”, “integración”, y algo que gusta a pocos, “austeridad”, con la zozobra de “planteos” institucionales y automóviles para “uso oficial exclusivo”. Gobierne quien gobierne, el balcón de la Casa Rosada, sobre la Plaza de Mayo, es ocasión para un acto público y para que oradores y correligionarios “se confundan en un abrazo”. La vida cotidiana se extiende a las relaciones inmediatas con vecinos y amigos. Es posible en los fines de semana trasladarse a “clubs” (por clubes) o ir de “camping” (por campamento) y los que gustan bailar en intimidad, van “a Olivos”, que significa ir a boites de Olivos (Revien’s, Sunset). Quienes quieren “pellizcar algo” optan por comer en un “bar alemán” y los que prefieren cenar “a cuerpo de rey” van a un restaurante en “pleno” centro, donde, si son varios, se acostumbra a pagar “a la romana”. Quien se precie, debe evitar “boliches” (“no che, esto es muy boliche”, por un lugar poco exclusivo) y también, para rehuir contacto con gente “ordinaria” puede recluirse en alguna casa y hacer un “party” (el que se organiza como “té party”, “coctail party”, “empanada party”, “pizza party”), y “tomar un buen drink”. Así se libra de restaurantes donde hay que “ponerse” con algo más de dinero del que se dispone, porque “uno no es un ricachón como Anchorena” que vive en un “palacete”, ni tampoco está obligado a aguantar al “mozo” (que se llama en voz alta “¡mozo!” y no democráticamente “señor”) cuando por haber pasado la hora óptima para comer hace “borratina” en la lista de platos, y en el final, al arruinar el “broche de oro” de la “velada” con la noticia de la “adición”. A todo el mundo le gusta “ir al buffet”, sobre todo a las señoras, que se liberan por ese día de ciertos “quehaceres domésticos”. “Ser alguien” equivale a tener status y lo ha logrado aquel que anda en un “bote”: automóvil moderno, “aerodinámico”, “de apariencia futurista”, que hace “sensación” y es la “atracción” del barrio. Si al bote le agrega una casa “hecha un chiche”, vestir y exhibir lo que se tiene como al “desgaire” (ostentando, pero cuidándose en simularlo), se lo considera “gente de pro” (o “gente bien” e incluso “gente de empresa” o “gente que hace”) “bian”, “bienuda”, “fina” y “delicada”, que puede usar expresiones diferenciales. Así le está permitido llamar al almuerzo “almuerzo” y a la cena “comida”, a la esposa o señora “mi mujer”, y al esposo, “mi marido”. La gente bien tiene “predicamento” y saluda en italiano, “addío”. En cambio, los que en el barrio no progresan, si comen o beben mucho enseguida estarán “groggys” (por los boxeadores mareados) y son capaces de quedar “fritos” (dormidos) en la mesa. Estos, en sus conversaciones, no se preocupan por “tener sentido” (buen humor), hablan a los gritos, disputándose por quien lleva la “voz cantante”, insistiendo en esos “¡oiga!” (por escúcheme, atiéndame) y “¡diga!”, para llamar a alguien. Dicen “la” Nelly y “el” Alberto, tienen unos chicos que son unos “bandidos” y siempre están en la mala, como si tuvieran “la escomúnica” (la peste). Los que no demuestran “don de gentes” son los que emplean “¡albricias!” cuando el vino se derrama y “¡manden fruta!” a los parientes, cuando éstos se van de vacaciones. Un abogado debe tener “escritorio” (por oficina) en el centro; a un médico de barrio se lo considera “médico de cabecera” en numerosas familias de clase media, mientras que la clase trabajadora comienza a acostumbrarse a concurrir al “policlínico”. El comerciante debe cuidarse mucho –hasta 1955- de que lo tilde de “inescrupuloso”, “especulador” y “agiotista”, respetará la “mordida” (coima) que le exijan los inspectores, y si alguien lo apalabra para un negociado sabrá que irá “ana y ana” (mitad y mitad, cincuenta y cincuenta). Las operaciones comerciales debido a la inflación, conviene hacerlas en “metálico”, pagando religiosamente las “fragatas” (billetes de mil pesos) “gambas” (de cien) y “cocineros” (de cinco) hasta el último “níquel” (por centavos). Para no trabajar “en balde” o “de balde”, hay que equilibrar el surtido de mercaderías “flor de ceibo” (de fabricación nacional) y mercaderías “traídas” (traídas de contrabando), pues a muchos les gusta fumar, vestir y beber “a lo importado”. La política oficial de precios es la causante de la baja calidad de los productos, ya que mercaderías que son “un kilo” (no porque pesen 1.000 gramos, sino por su excelente calidad, y por extensión, a todo lo que sea muy bueno: “esa mina está un kilo”, y para indicar grandes cantidades, “para mañana hay que estudiar un kilo”), deben ser puestas en vidriera con el cartel de “todo requeterrebajado”, no faltando aquellos que pretendiendo hacer un regalo “principesco” se quejan al pagar, pues piensan que el comerciante les cobra una “exorbitancia”. La metafísica –quejumbrosa, irónica- regodea el lenguaje con el tema de la muerte: “y nunca más se supo”, “se hizo bolsa” (en un accidente automovilístico) y “lo hicieron bolsa” (lo mataron físicamente, le mataron el alma). Otro tema amargo es el “esplendor”, esos momentos de gloria del pasado que se designan con “tuvo su cuarto de hora” o “se le acabó el cuarto de hora”, rezongo del que Alberto Castillo, para no perder el estilo, se burla: “pero el plazo se cumplió/por eso te digo ahora/se acabó tu cuarto de hora/y adiós, que te vaya bien”. Todavía se utiliza “esplín” para mencionar la tristeza, el tedio, cuando en las calles “no se ve un alma” y después de sucesivos “infortunios” los porteños dicen “a otra cosa”, como Nelly Panizza en Dock Sur. La dignidad afectada exige, por su parte, un “¡qué cosa seria!”, pues no está bien visto quedarse “fresco como una lechuga”. El tiempo, no el irrecuperable, sino el otro, el de la atmósfera, tiene su lenguaje de época: al día de buen tiempo se le dice que es “un día peronista”, expresión debida al comentarista deportivo Luis Elía Sojit, cuando hace frío, se confirma “¡qué frasquete!”, y en los eneros, como el de 1957, con temperaturas altísimas (43º3) se comenta la “canícula” de la noche pasada. Los adelantos tecnológicos no impiden que siga llamándose “aeroplano” al avión: si éste es un reactor se lo denomina “avión a chorro” y “fortaleza volante” si es un bombardero norteamericano. Para mantener la técnica al día es imprescindible la refrigeración “poderosa” de la “friyider” (frigidaire, heladera eléctrica), y para poner los discos de Johnny Ray, un “flamante combinado”. En los cincuenta, cuando ya no quieren usarse, se “cortan” la radio, el combinado, o el televisor. Ahora se dice “apagar” para los tres, en virtud del predominio de la imagen televisiva. Además queda “bien” levantar el tubo del teléfono y decir “¡aló!” norteamericanizando la comunicación, poniendo al vesre el hispánico ¡hola! Las crónicas de policía concentran las mayores antiguallas. Informan acerca de la persecución de “amorales” (por homosexuales), sobre personas que han sido objeto de “timo” (ardides, engaños, como el “cuento del tío”) por delincuentes de “baja catadura moral”, de casillas de emergencias que fueron “pasto de las llamas” y otras malas noticias, aunque los guardianes del orden tranquilizan a la población prometiendo “dar caza” a los cuatro sujetos que armados y con “embozos” atacaron un bar, pues se les está “siguiendo los pasos” para sorprenderlos “con las manos en la masa”.

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