Archivo para noviembre, 2008

CARTA A ALGUNOS HIJOS DEL MIR QUE FALTARON A LA CITA FAMILIAR…

Posted in Reflexiones de la contingencia on 30 de noviembre de 2008 by Antropologia y Memoria En el Espacio Virtual

Querida L., te escribo pensando en que tu debieras, por “default” haber estado con nosotros, en la Casa de la Cultura de San Miguel, en ese subterráneo de abovedadas paredes de ladrillo que nos facicilito el alcalde Julio Tito Palestro, ex mirista…para el Carrete Rojinegro que inventamos como modo de reunirnos, re-conocernos, medirnos y asombrarnos de nuestras canas, panzas, y sobre todo, abismarnos de ver a nuestros hijos, ya padres ellos , actuar como espejos que nos devuelven aciertos y errores cometidos, tanto en lo político como en las acciones y omisiones con que un día actuamos frente a nuestros grupos familiares.

 

Porqué no estaban algunos y algunas Hijas e Hijos de miristas con nosotros, bailando, riendo, emocionados,posando en fotos a todo color,compartiendo bebida y comida, y siendo presentados orgullosos a nuestros viejos compañeros?

 

Los Hijos del Exilio, como tú y como tantos eesparcidos en esta díáspora nuestra ya tan prolongada; los Hijos e Hijas de las distintas regiones de este extendido país, que imposibilita ejercer la cercanía necesaria para anudar relaciones de afecto y amistad…y las Hijas y los Hijos de nuestros compañeros que no sienten esta nuestra historia de vida y nuestra memoria como propias…

 

Mis hijos no estaban; mis nietos, no estaban. Es verdad que estamos a fines de año; se aproximan las vacaciones de verano; los colegios y liceos festejan la graduación de los jovenes que cierran una etapa; quizas la teleton atrapò a más de alguno en sus redes dulzonas y lloronas; o habría partido del Colo Colo o la Chile….

 

Te escribo para decirte que lo pasamos muy bien. El lanzamiento del libro de Marco Muñoz fue emotivo, la actuación de Juan K con la Puta Banda poniendo al aire un radioteatro acerca de la historia del Loco Pepe, personaje familiar para nuestra generación, fue muy buena. El conjunto Mestizos, venezolano, hizo bailar hasta tarde a las multigeneraciones presentes….Hubo rabia de parte de algunos porque eramos tantos, conversando y riendo, que el hermoso poema que recitó un joven de San Miguel, en homenaje a Miguel, no fue escuchado. Y era importante, era un aporte, merecía respeto y atención. Estuvo mal.

 

Es curioso lo que sucede en Chile con “los restos del naufragio”; con estas mujeres y hombres que fuimos adolescentes en los 60 y los 70, que nos comprometimos con una militancia de tiempo completo que nos alejó de padres, hermanos, hijos. Que no nos permitió pensar en el futuro, en lo laboral, en lo académico, en proyecto alguno más allá de lo contingente.

 

Sabías que cada uno de nosotros tenía el convencimiento de que no iba a llegar a viejo?  Me parece que de ese sentimiento nacieron los tantos Peter Pan miristas que se resisten, a pesar delas evidencias, a considerarse adultos mayores.

 

Lena querida,  desde ya te declaro que estas son consideraciones absolutamente personales, y que en este hermoso grupo humano en que nos reconocemos familia, existen tantas situaciones como personas lo formamos.

 

Te ruego vayas a http://picasaweb.google.es/lgoni.memoria&aname=CARRETEROJINEGRO28Nov2008  donde subimos algunas de la catarata de fotos que tomamos.

 

El Encuentro virtual-presencial de Hijos e Hijas de la Memoria ha debido portergarse por la imposibilidad de reunir en diciembre el cúmulo de actividades que estan progranadas en la UAHC. Volveremos en Marzo!

 

Un abrazo apretado!

 

Adriana Goñi

http://hijosdelamemoria.blogspot.com

 

 

 

 

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Posted in Reflexiones de la contingencia, SUBJETIVIDADES with tags on 30 de noviembre de 2008 by Antropologia y Memoria En el Espacio Virtual

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Sol, nieve y nostalgia.

Posted in desde allá..., SUBJETIVIDADES with tags , on 23 de noviembre de 2008 by Antropologia y Memoria En el Espacio Virtual

Sol, Nieve y Nostalgia

Notas escritas por Rossana Cárcamo

Sol, nieve y nostalgia
De madrugada me atacó la nostalgia y no pude sacarla de mi lecho. Me susurraba al oído canciones añejas y trasnochadas; me decía que las cosas han cambiado, que los amigos crecieron y se hicieron padres de familia y profesionales y que mis tías y tíos van acumulando arrugas y achaques, sin poder hacerles el quite.
Me contaba un poco avergonzada que no le gusta molestarme, pero se siente bien cuando la dejo abierta una rendija para acurrucarse en mi pecho.
Ella está convencida que su calor derrite la escarcha del jardín y que su respiración ahuyenta al viento gélido de Europa.
Me pedía que no la dejara morir, porque si lo hacía, nada tendría sentido.

Necesito el olor a tierra mojada, a vereda húmeda en tarde de primavera.
Me es urgente recorrer las calles que sólo he pisado en sueños estos últimos años.
Mi vista escudriña en cada recodo de la memoria algún detalle nuevo, alguna sorpresa para empezar el día.
Intento suplir las imágenes perdidas con fotos virtuales, pero el espejismo desaparece cuando toco la pantalla del ordenador
Por momentos, el sol que asoma y juega entre las nubes, me hace volver a la adolescencia y una sonrisa se dibuja entonces, frente al cristal de la ventana.

Entre la querencia y yo hemos firmado un pacto de no agresión, yo no le cierro el paso y ella me suministra esa cuota de valor, para no olvidar.

Diecisiete años duró la dictadura y dieciocho años lleva la Concertación sin hacer esfuerzo alguno, para que los chilenos obligados al destierro puedan volver.
Es cierto, yo no he sido nunca una exiliada, jamás me he considerado así, porque nadie me expulsó del país, pero no puedo condenar a mi hijo a vivir lejos de su padre.
El amor me trajo a tierras lejanas y aunque apagué la flama por voluntad propia, no puedo castigar al fruto de tal unión con un retorno anticipado.
A veces me sale la amargura de la derrota, la pena por esa alegría que creí llegaría para todos y que sólo ha tocado a unos cuantos que cambiaron vestiduras.

Cae el polvo de nieve y mis ideas tienden a congelarse.
El crepúsculo avanza y sé que debo comer, estudiar y estar con los míos, pero me aferro al teclado en un acto de rebeldía.
No hay caso, sigo siendo una niña en un cuerpo de cuarenta años.

Sol, Nieve y Nostalgia

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